NUESTRA HISTORIA
Una fábrica que decidió fimar lo suyo
En Bucaramanga hay una fábrica que durante años hizo calzado para otros. Miles de pares salían de nuestras manos hacia vitrinas ajenas, con etiquetas que no eran la nuestra. Hacíamos el trabajo; otros ponían el nombre.
En pandemia decidimos cambiar eso. Y al momento de bautizar lo nuestro, elegimos Avril: abril, el mes en que todo florece. Por eso cada diseño que sale del taller lleva nombre de flor — Iberis, Parmelia, Diosma — porque ninguno es un zapato más de la línea: cada uno se cultivó, se cortó y se cosió hasta merecer su nombre.Hoy seguimos siendo lo mismo que fuimos siempre: fabricantes. Elegimos el cuero rollo por rollo, montamos cada par con manos santandereanas y lo enviamos directo a tus pies, sin intermediarios. Cuando algo se hace así, no necesita gritar para durar.